El Huila recordó el imperecedero legado de Rodrigo Lara Bonilla

 El Huila recordó el imperecedero legado de Rodrigo Lara Bonilla

Con una solemne programación y actos conmemorativos, el Huila recordó este martes el imperecedero legado del ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, asesinado por el narcotráfico hace 35 años.

Los eventos fueron presididos por el gobernador Carlos Julio González Villa y los integrantes del Consejo de la Orden que lleva el nombre del inmolado Ministro, cuya familia asistió también, junto a estudiantes de la institución educativa «Rodrigo Lara Bonilla».

La programación inició con un oficio religioso que presidió el obispo diocesano de Neiva, monseñor Froilán Casas Ortiz en el primer piso del edificio de la Gobernación del Huila.

«Para los huilenses, y para el país, es la oportunidad de reflexionar y entender lo que sucedió hace 35 años, y de vislumbrar el desarrollo del presente y futuro de lo que somos como Nación», destacó el gobernador González Villa.

 Un nuevo reconocimiento

Acto seguido, el gobernador González Villa y las autoridades de Neiva y el Huila acompañaron la imposición de ofrendas florales junto a la efigie de Lara Bonilla en la Plaza de Banderas.

Allí mismo, se develó una placa que identifica el pensamiento del entonces Ministro, y su lucha por la equidad social.

En la placa puede leerse la siguiente frase de Lara Bonilla: «No se acabará la delincuencia mientras subsistan las oprobiosas condiciones sociales y económicas en que se encuentran millones de compatriotas (…) niños que desde el propio vientre de madres desnutridas, antes de nacer ya están condenados a la miseria». 

Los condecorados

El acto de exaltación se cumplió en el Salón de Gobernadores de la Gobernación del Huila. La orden «Rodrigo Lara Bonilla» le fue otorgada al psicólogo y filósofo José Napoleón Villarreal Sánchez. Nacido en el Tolima pero formado en el Huila, Villarreal Sánchez es doctorado en ciencias sociales, niñez y juventud; magister en Psicología Comunitaria, docente, investigador, consultor, coordinador, director, gerente y asesor en políticas públicas, con un amplio trabajo comprometido en la prevención del uso de sustancias psicoactivas.

La Brigada de Desminado Humanitario No. 1, en cabeza de su comandante, coronel Hoover Yarley Ríos Román, y la Novena Brigada, a través de su comandante, el coronel Nelson Fredy Pérez Avellaneda, recibieron a su vez el reconocimiento en razón a su permanente compromiso con la eliminación de minas antipersonal, municiones sin explosionar y artefactos explosivos improvisados.

 

La exaltación

La orden «Rodrigo Lara Bonilla» destaca «a quienes se hayan distinguido por sus acciones en beneficio de la correcta aplicación de la justicia, especialmente en la lucha contra el narcotráfico, la rehabilitación de los narcodependientes, o que hayan contribuido positivamente a la búsqueda de la consolidación de la paz pública», de acuerdo con el Decreto 1102 de 1984, que creó la condecoración.

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